¿No es cierto que añoramos ver lo extraordinario, experimentar lo extraordinario y hacer lo extraordinario? No obstante, muchas veces nos confrontamos con la mediocridad cuando la grandeza está a nuestro alcance.
¿Por qué nos atraen las historias de triunfos heroicos sobre circunstancias aparentemente imposibles? En nuestra fascinación con las películas de aventuras, superhéroes y relatos de increíbles hazañas humanas, ¿revelamos el inherente deseo por algo más grandioso en la vida? Quizás los que pensamos que es una necesidad de escape o de ser entretenido es en realidad un deseo inspirado por Dios… por lo extraordinario.







