Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento: Santiago
ISBN-10: 8-4826-7530-3
ISBN-13: 9788482675305
Editorial: Editorial Clie
Año: 2012
Tamaño: 16,2 x 23,5 cm
Paginas: 336
Cantidad:

Precio: $ 2.275

Descripcion:

Dice al respecto J. Eugenio Fernández Postigo, Decano del “Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España”:

«Afirman los expertos en la critica literaria que prologar un texto no es otra cosa que “vender el libro”; o sea, presentar las virtudes del autor y de su obra con el fin de excitar la curiosidad del lector potencial que se asoma a las primeras páginas. Es por esto que, con buen criterio comercial, el primer consejo que los editores dan a sus autores es, el no pedir jamás a un enemigo este ejercicio preliminar. Pues bien, me honra que el autor de este voluminoso comentario sobre la epístola de Santiago me considere su amigo al invitarme a prologar su trabajo, aunque dudo sinceramente de que esta magnifica obra necesite ser prologada por mi o por cualquier otro. Lo realmente cierto después de leerla con detenimiento es que el trabajo de Samuel Pérez Millos se vende solo, igual que sus otros muchos trabajos anteriores a lo largo de una extensa y fructífera carrera como autor, comentarista y expositor bíblico.

El autor, discípulo directo de Don Francisco Lacueva (1911-2005), fue educado en el rigor de un sólido escolasticismo cuya raíz podemos situarla en la vieja escuela pontificia de Salamanca. Pérez Millos siguiendo a su maestro, aparece como uno de los comentaristas más prolíficos de las Escrituras en lengua castellana. La publicación de este libro viene a enriquecer la escasa oferta de comentarios rigurosos a la epístola de Santiago de los que disponemos en nuestro mundo protestante.

Esta es una obra completa y recomendable, no solo para el creyente de a pié que se interesa en profundizar en el estudio bíblico, sino para todos aquellos que desde el rigor docente trabajan con el texto bíblico. La presentación es clásica del autor situando el aparato morfológico al principio de cada capítulo, y ayudando así´ al lector a localizar con rapidez el significado y la forma de los términos para posteriormente y conforme vaya avanzando en la lectura, encontrar su significado contextual en el análisis sintáctico.

Se estructura este trabajo en cinco capítulos siguiendo el fluir natural del texto bíblico, y que nos ayudan a ver con diáfana claridad la argumentación y el hilo conductor que el Apóstol trazó para exhortar a la Iglesia a una praxis que autentificara la fe confesada. Comienza este comentario con una abundante y rica explicación de los elementos introductorios relativos tanto a la introducción general; desarrollo histórico, arqueología, cronología, canonicidad, historia, religión y teología; así´ como, los relativos a la introducción especial; esto es, paternidad literaria, fecha de composición, integridad del texto, estructura y mensaje.

En el capitulo primero podemos encontrar como el autor explica que la verdadera fe es capaz de vivir en medio de las pruebas, y que estas son parte consustancial a la experiencia de fe, que no es otra cosa que vivir a Cristo.

En el capitulo dos, encontraremos que el autor presenta las obras como el respirar del cuerpo que ha sido vivificado por la obra de Cristo. Aparecen pues las obras como la manifestación y la evidencia de que la fe intelectual y teológica es verdadera.

En el capítulo tercero, el comentarista explica magistralmente como la verdadera fe practica el dominio propio en la relación de unos para con otros; esto es, que debe optar por una acción pacificadora que evidencie que somos súbditos de un reino de paz y que nuestro Maestro es el Príncipe de Paz.

En el capítulo cuarto, encontramos un llamado al sometimiento a Dios incondicional e independiente de que los que nos rodean estén o no estén sometidos; así´ como, en la confesión de las faltas propias.

El capítulo cinco actúa como un broche magistral donde la restauración de las faltas en el ejercicio del amor produce el fruto del crecimiento pues ha vencido a las quejas impacientes, a la murmuración, y a la publicidad dañina de las miserias ajenas.

Finalmente, aprecio y me congratulo de que el comentarista junto con el análisis exhaustivo y técnico del texto, concluya cada sección con una llamada a la reflexión devocional, un ejercicio espiritual necesario para una necesaria ponderación entre el intelecto y el espíritu que a fin de cuentas es lo que determina una verdadera fe y piedad.

Por todo lo anteriormente expuesto, saludo esta obra con agrado por su contribución a la ciencia bíblica y con agradecimiento por la oportunidad de poder recomendarla al publico de habla hispana».

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